12 C
Bogotá
jueves, septiembre 17, 2020

Así habrían sido las primeras reuniones sociales entre animales

Debe Leer

El camino que Raimundo Angulo tiene por delante

El coronavirus ya no está en el cuerpo de Raimundo Angulo Pizarro, pero sus estragos sí y por...

¡Por fin!, Sony reveló el precio y la fecha de lanzamiento de la PS5

Sony reveló en su evento en vivo y en línea PlayStation Showcase,  el precio y...

El nuevo libro oficial de los Beatles verá la luz en agosto de 2021

Un nuevo libro oficial sobre los Beatles, el primero desde la publicación de su Antología...

Así se ve el primer oso de las cavernas recuperado del hielo

Por primera vez, restos del cadáver conservado por el frío de un cachorro de oso...


Las habilidades sociales son atributos bien conocidos en insectos como las hormigas y las abejas, que viven en numerosas colonias donde desempeñan diferentes tareas y roles para poder sobrevivir.

Ahora, investigadores de la Universidad de los Andes creen haber encontrado el germen de este tipo de comportamientos en los trilobites, un género de artrópodos (grupo al que pertenecen los insectos) extinto hace 520 millones de años.

(Le puede interesar: Revelan el verdadero tamaño del impresionante megalodón)

Los artrópodos (palabra de origen griego que significa ‘con patas articuladas’) son invertebrados, igual que otros animales como las arañas, crustáceos y ciempiés de la actualidad, y fueron de los primeros organismos en poblar los mares de la Tierra en el período cámbrico, entre 540 y 480 millones de años atrás.

Detalle de las mudas de trilobites de la especie ‘Protoryctocephalus arcticus’ estudiadas por Corrales y Esteve.

Gran parte del éxito evolutivo de los artrópodos, que los ha llevado a seguir habitando el planeta Tierra y a sobrevivir a varias extinciones masivas, se debe no solo a que fueron los primeros animales en tener ojos, que les servían para conocer su entorno, sino también a que desarrollaron una coraza externa que los protegía de los depredadores y de las inclemencias del tiempo.

Es precisamente un hábito relacionado con esta coraza lo que llevó a Alejandro Corrales, estudiante de pregrado, y a Jorge Esteve, profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, a plantear que los trilobites se reunían en grupos cuando llegaba el momento de la muda o cambio de este caparazón.

(Vea también: La Luna se oxida y los científicos intentan descubrir la razón)

Los investigadores estudiaron los registros fósiles de trilobites de la especie Protoryctocephalus arcticus en el yacimiento de Balang, en el sur de China, un lugar extraordinario para los estudios paleontológicos por la cantidad de ejemplares bien preservados que hay de trilobites. Allí no hay decenas, sino centenares de fósiles trilobites en unos pocos metros cuadrados.

Tal acumulación llamó la atención de Corrales y Esteve, quienes se dieron a la tarea de descifrar las razones por las cuales se acumularon tantos animales en el mismo lugar. Para este par de investigadores, la razón radica en la necesidad de cuidarse mutuamente durante la muda de la coraza, proceso conocido como ecdisis y que también llevan a cabo artrópodos actuales.

Trilobites de Balang

Imagen de los Trilobites en el yacimiento de Balang

“La coraza de estos animales era muy importante para protegerlos, pero tenerla implicaba un costo evolutivo alto: a medida que el animal iba creciendo, esta se iba quedando pequeña, por lo que para tener una coraza nueva más grande los trilobites debían deshacerse de la vieja, quedando desprotegidos por el tiempo que duraba la muda. Tiempo que, además, se prolongaba mientras la nueva coraza se endurecía”, asegura Esteve, Ph. D. en paleontología de la Universidad de Zaragoza, en España.

Lo que hace diferente a este yacimiento, descubierto en los años 80 por el profesor Zhao Yuan-Long, es la cantidad de ejemplares que se encuentran juntos. Normalmente, aunque abundantes, los fósiles de trilobites están diseminados dentro de la roca, uno aquí, otro un poco más allá. Pero en Balang la concentración es altísima, con hasta 800 de estos trilobites en unos pocos centímetros cuadrados”, afirma Esteve.

Luego de examinar el yacimiento, los científicos empezaron a plantearse preguntas para intentar descifrar su origen: ¿por qué estos fósiles se preservaron tan bien? ¿Se acumularon todos estos trilobites debido a corrientes marinas? O, más bien, ¿fueron los mismos trilobites los que se juntaron por sí mismos?, y de ser así, ¿con qué propósito?

Muy jóvenes para aparearse

“Las rocas y los fósiles esconden las pistas para poder responder a estas inquietudes, y nuestra tarea es reunirlas de forma paciente. En este caso, primero estudiamos si los fósiles habían sido acumulados por corrientes de agua. Para ello medimos los tamaños y las direcciones de los fósiles respecto al norte en busca de evidencias de alguna selección de tamaños o direcciones que evidenciaran corrientes. Pero no encontramos, nada de esto”, sostiene Esteve.

(Además: La ciencia detrás de la excavación de un túnel)

El siguiente paso para los investigadores fue estudiar cuántas especies había en cada agrupación recuperada y encontraron que, para su sorpresa, la mayoría de estas eran monoespecíficas, es decir, de solo una especie: “Estos indicios nos llevan a pensar que los trilobites se acumularon de esa manera por sí mismos”, asegura Esteve, y agrega que un estudio más detallado de las corazas mostró que en realidad eran las mudas de los trilobites, esto es, las corazas de las que se habían desprendido para crecer.

“Hoy en día sabemos que muchos artrópodos se juntan en grandes grupos para copular o mudar, y así protegerse de los depredadores. Pronto descartamos la opción del apareamiento, pues por el tamaño de los fósiles, de unos pocos milímetros, dedujimos que eran especímenes infantiles. Esto, sumado a que solo fueran corazas sueltas, nos llevó a concluir que la razón por la que se acumularon ahí fue para mudar de manera grupal”, indica Esteve.

Los investigadores también creen que los trilobites no solo se juntaban en grandes grupos para protegerse mientras mudaban su coraza, sino que, además, también lo hacían todos al unísono, en un movimiento sincronizado. Esto se debe a que las mudas estaban muy bien preservadas, indicando que fueron desalojadas al mismo tiempo.

“Se trata de un comportamiento social altamente complejo. Este hallazgo cambia la complejidad de los ecosistemas cámbricos y nos da una nueva visión acerca de la evolución de la vida en la Tierra”, puntualizan los investigadores, cuyo trabajo acaba de publicarse en la prestigiosa revista Scientific Reports, en conjunto con científicos chinos de la Universidad de Guizhou.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
Redactor de Ciencia
En Twitter: ​@ScienceNico



Fuente de la Noticia

Últimas Noticias

El camino que Raimundo Angulo tiene por delante

El coronavirus ya no está en el cuerpo de Raimundo Angulo Pizarro, pero sus estragos sí y por...

¡Por fin!, Sony reveló el precio y la fecha de lanzamiento de la PS5

Sony reveló en su evento en vivo y en línea PlayStation Showcase,  el precio y la fecha de lanzamiento de...

El nuevo libro oficial de los Beatles verá la luz en agosto de 2021

Un nuevo libro oficial sobre los Beatles, el primero desde la publicación de su Antología en el año 2000, que...

Así se ve el primer oso de las cavernas recuperado del hielo

Por primera vez, restos del cadáver conservado por el frío de un cachorro de oso de las cavernas han sido...

‘Hay que agotar primero el recurso de las cesantías’

Colombia tiene un enorme compromiso y responsabilidad con sus ciudadanos y esto empieza no solo por la generación de empleo...

Más noticias