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miércoles, enero 27, 2021

Desafíos Boyacá 2021: lucha contra la pobreza y la desigualdad

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El COVID-19 se lleva a su paso vidas, ilusiones y economías, golpeando con mayor rigor a los pobres. Según el Banco Mundial, la pandemia en el 2020, arrastró a cien millones de personas en el mundo a la extrema pobreza; en Colombia, ya en el 2019, 726 mil cayeron a esta condición.

Panorámicas de Sogamoso Boyacá. Foto: archivo Boyacá Siete Días.

La pandemia suma vidas perdidas y son devastadores sus efectos sobre la pobreza, el empleo y los sectores sociales, bajo un panorama de profundización de las inequidades. Lo preocupante para el escenario nacional, y en especial el de Boyacá es que los indicadores de pobreza monetaria 2019, experimentaron un aumento en los niveles de pobreza, extrema pobreza y desigualdad, es decir antesala al COVID-19 en Boyacá y Colombia la miseria ya venía creciendo.

La pobreza está asociada al desempleo, por ello en este artículo se aborda el fenómeno en Tunja, a partir del comportamiento en el 2020. Así las cosas, los grandes desafíos para Boyacá 2021 son la pobreza y el desempleo, veamos la situación actual.

Pobreza y desigualdad en Boyacá

Panorámica Duitama Boyacá
Panorámicas de Duitama Boyacá. Foto: archivo Boyacá siete Días.

En Boyacá se considera pobre a una persona que tiene ingresos inferiores a 280.440 pesos mensuales, es decir un hogar de cuatro personas que reciba menos de 1’121.760 pesos. En esta condición vivían en el 2019, 458.455 boyacenses, 20.623 más que en el 2018, cifras estas que dejan ver que la pobreza en Boyacá aumentó en el 2019, en relación al 2018, al pasar de 34,2% al 35,7%.

En Colombia en igual periodo pasó de 34,7% a 35,7%, lo cual significa que en el departamento fue mayor el incremento, que en el país. En Boyacá la Pobreza en los hombres es de 35,2% y en las mujeres 36,6%, mientras que la situación más preocupante la viven los hogares con tres o más niños donde la pobreza es de 67,9%.

Una persona en situación de extrema pobreza tiene ingresos menores a 126.979 pesos, que para el caso de nuestro departamento son hogares que con cuatro personas viven con menos de 507.916 pesos mensuales. En el 2019 en estas tierras había 93.589 personas en esta condición, 15.173 más que en el 2018.

En Boyacá para el 2019 la extrema pobreza alcanzó el 7,3%, 1,2% más que en el 2018, mientras que en Colombia llegó al 9,6%, aumentando el 1,4% con relación al 2018. La extrema pobreza en hombres es de 6,9% mientras para las mujeres es de 8,0%.

La desigualdad del ingreso, medida por el coeficiente GINI, para el año 2019 en Boyacá fue de 0,5 frente a 0,486 en 2018, y a nivel nacional, el coeficiente GINI en el 2019 fue de 0,526 frente a 0,516 presentado el año 2018. El incremento de la desigualdad en el departamento de los 123 municipios es preocupante. Una sociedad con coeficiente (1) es de extrema desigualdad y (0) todos son iguales. La desigualdad es un desafío por la indignidad que genera para el país.

Empleo en Tunja, el propósito

Panorámica de Tunja Boyacá. Foto: archivo Boyacá Siete Días.
Panorámica de Tunja Boyacá. Foto: archivo Boyacá Siete Días.

La capital boyacense en materia del mercado laboral, enfrenta su mayor desafío. Como se evidencia el comportamiento de la tasa del desempleo, año 2020 (ver gráfico), contrastado con el de Colombia, el de la ciudad es superior, y con una tendencia a ampliarse la brecha. Tunja en el último semestre evaluado es la tercera ciudad con mayor desempleo en Colombia.

Aunque históricamente Tunja ha registrado promedios superiores al de Colombia, es claro que la pandemia profundizó y agudizó el fenómeno, notándose que el proceso de reactivación en los últimos tres trimestres, no ha incidido en la disminución del desempleo, como ha ocurrido con el país.

Tasa de desempleo Tunja Colombia 2020_compressed

El impacto negativo del desempleo se ha dado sobre las mujeres y los jóvenes, profundizando las inequidades de género además de la juventud y toda su fuerza vital. Comparado el último trimestre sin pandemia, es decir diciembre (2019)-febrero (2020) y el último trimestre evaluado de 2020 septiembre-noviembre, por los efectos del COVID-19, 4.925 personas más han quedado desocupadas, se han perdido 6.658 empleos y 4.604 habitantes de la ciudad se sumaron a la población inactiva. Es de recordar que el trimestre previo al inicio de la pandemia fue uno de los peores en la historia, dicha tasa no se registraba desde el año 2010.

Los desafíos de Boyacá

Al aumento de la pobreza se suma un menor crecimiento de la economía boyacense en el año 2019 que alcanzó el 2,3% (menor que la del país 3,3%), mientras en el 2018 había sido de 3,2%, de acuerdo con los datos preliminares del Producto Interno Bruto (PIB) departamental.

Bajo este escenario no son tiempos de lamentaciones sino de enfrentar con acciones la reactivación económica. Son precisamente los gobiernos locales quienes conocen el territorio y sus oportunidades, pero también la mayor afectación del COVID-19 sobre su entorno.

Es fundamental la coordinación de los distintos niveles para lo cual es importante la movilización de voluntades de los actores sociales, económicos y políticos. Es hora del liderazgo proactivo y esperanzador. La fase de la reactivación debe ir encaminada, en general, a promover nuevos sectores económicos, incentivar a sectores productivos con reactivación más lenta como consecuencia de la pandemia.

Jacinto Pineda Jiménez, Director Territorial ESAP Boyacá Casanare

En conclusión, la reactivación económica debe conducir a la recuperación, donde promover el empleo es objetivo central y reducir las desigualdades sociales y económicas, que se profundizan con la pandemia.

Pero, además, recuperar los niveles en las condiciones socioeconómicas, es una tarea lenta, supeditada a la dinámica de la reactivación y recuperación económica. Claro, la recuperación está marcada por la incertidumbre acerca de la evolución de la pandemia, lo que puede prolongar la crisis y consigo el agravamiento de las condiciones sociales.

Esta pandemia se recibe a la baja en los indicadores y ahí su mayor complejidad, pero a la vez oportunidad; urge la vitalidad ante la crisis. Finalmente, expreso mis mejores deseos para el año de 2021 a los lectores de Boyacá Sie7e Días y demás boyacenses.

* Por: Jacinto Pineda Jiménez, Director Territorial ESAP Boyacá Casanare





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