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miércoles, enero 20, 2021

Dos muertes violentas en San Andrés, hermosa isla rodeada de pandemia, huracanes, bala e indiferencia

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Antonio Colmenares Martínez

En la isla de San Andrés, se suma a la pandemia y a los efectos de los huracanes, el peor fenómeno social que puede existir: La indiferencia ante la muerte violenta de personas a manos de sicarios, en hechos que se repiten y se repiten.

Este martes 5 de enero de 2021 murieron por impactos de arma de fuego Gilbert Pussey Bent, 56 años, a quien le apodaban ‘Cuca’, caso ocurrido en Loma Linval.

Además, casi simultáneamente, en el sector de El Cove, violentos acabaron con la vida de Charles Lee Bowie Archbold, 26 años.

Dos vidas valiosas perdidas, sin discriminar a que se dedicaban laboralmente o si tenían o no antecedentes, dos casos más que pasaron a tomar parte de una larga lista de víctimas ultimadas en condiciones similares sin que ninguna autoridad, ni corporación o fundación social se interese por, al menos intentar, la creación de un observatorio social con el fin de evitar que la isla continúe siendo un escenario de guerra entre grupos armados de jóvenes que encuentran en lo ilícito y en las armas los medios de vida que ni sus padres, ni las autoridades ni la sociedad les dieron.

Hay que aclarar que no son estas las condiciones de todos los casos de muertes violentas, hay excepciones, pero de acuerdo con los informes policiales, un alto número de fallecidos son producto de conflictos entre reconocidas bandas, de las que las autoridades tienen información, son grupos y personas de las que ‘todo el mundo’ habla, pero que, por efectos de la indiferencia, el miedo y moral selectiva, nadie hace absolutamente nada.

La Policía, acude al reconocimiento de los hechos in situ, inician las respectivas investigaciones y mediante comunicados rechazan los hechos violentos e invitan a la comunidad para que denuncie. En algunos casos logran capturas posteriores y ahí, en ese punto, queda todo. La comunidad en poco tiempo vuelve a sentir el rigor de esa ‘guerra abierta’ que no se esconde, pero que para las autoridades es un enigma indisoluble, bajo el cielo que cubre apenas 27 kilómetros cuadrados.

La generosa belleza de San Andrés supera todas las adversidades y sigue siendo uno de los destinos turísticos más buscados, pero las condiciones sociales de la ‘isla profunda’ requiere vencer la indiferencia y actuar con decisión y aprovechando el ejemplo que dan algunas fundaciones dedicadas a temas de solidaridad y apoyo a damnificados por los huracanes, para enfrentar con decisión la problemática de la violencia antes de que la cuarentena no sea por la pandemia sino porque la gente no pueda salir a la calle por temor a las balaceras.



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