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domingo, septiembre 20, 2020

El escritor Leonardo Padura reflexiona sobre León Trotsky

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En el marco de la conmemoración de los 80 años del asesinato del político y revolucionario León Trotsky (21 de agosto de 1940), el escritor cubano Leonardo Padura reflexionó acerca de este episodio de la historia.

Padura, autor de la novela ‘El hombre que amaba a los perros’ (2009) se ha convertido en un referente imprescindible a la hora de hablar del asesinato de Trotsky, porque, al peregrinaje en el exilio del intelectual ruso y a reconstruir la historia vital de su asesino, dedicó el autor habanero cinco años de investigación exhaustiva para luego poder narrarlo.

Trotski era una luz y Stalin necesitaba apagar esa luz

«Lo que importa sobre todo es el carácter simbólico que tuvo ese asesinato. El Trotsky que Stalin ordena asesinar en ese momento por mano de Ramón Mercader ocurre en un momento en que Trotsky está más marginado que nunca, tiene menos poder que nunca (…), incluso económicamente estaba en una situación absolutamente precaria, y sin embargo era una luz y Stalin necesitaba apagar esa luz», sostiene.

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Una persecución que «a nivel histórico demuestra que en las luchas por el poder, por lo general la piedad no existe». Pero, más allá de la motivación política, Padura siempre ha defendido que el momento en que «Mercader hunde el piolet estalinista en la cabeza de Trotsky» supuso el principio del fin de la Revolución Rusa, el «punto climático» en que «las actuaciones, las decisiones, las políticas entran en un rumbo que termina en la disolución de ese proceso».



El hombre que amaba a los perros

Por su parte a Mercader lo considera «un personaje muy difícil de definir» por los muchos vacíos e incertidumbres que existen aún en torno a su figura. «Todavía muchas de las cosas que sabemos de él son cosas que no estamos seguros de sí le corresponden o no a este hombre que tiene una historia que está llena de mentiras, de huecos, de baches, de imposturas», recalcó.

Siempre tendemos a cometer los mismos errores y eso me parece que es una de las cosas más absurdas que tiene la condición humana

Para él fue un verdugo, pero a la vez una víctima de un tiempo, de un pensamiento, de una manera de actuar. “Una forma de actuar que todavía hoy vemos que se repite, porque Mercader responde a una idea y vemos que hoy hay hombres que matan a otros e incluso se sacrifican a sí mismos por una idea, ideas que a veces son muy manipuladas«, reflexiona.

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“Lo más triste de todo esto es que la historia se repite y los hombres no aprendemos de la historia, siempre tendemos a cometer los mismos errores y eso me parece que es una de las cosas más absurdas que tiene la condición humana», apostilla el autor merecedor del Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015.

Otro puente entre la muerte del intelectual marxista y la actualidad reside en la eterna y a menudo mal disimulada intolerancia del poder hacia el pensamiento crítico, un pensamiento que Padura cree que «tiene que existir».

Para su obra ‘El hombre que amaba a los perros’, Padura recuerda «la cantidad enorme de descubrimientos» que hizo, especialmente en un país, Cuba, que en aquel entonces y hasta hoy aún abraza los postulados comunistas y donde no existía información sobre Trotsky, «un contrarrevolucionario, un fantasma del cual no se hablaba».

«Siempre digo que lo que me llevó a tener la idea de escribir esta novela fue mi ignorancia, una ignorancia lógica y programada», explica.

Trotsky «había desaparecido como en esa famosa foto de la Plaza Roja de la que Stalin va desapareciendo personajes en la medida que los va matando», refiere el escritor, que gracias a esa novela disfrutó «una de las reacciones, de los acercamientos más agradables que he tenido con los posibles lectores de mi libro».

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«Te agradezco que hayas escrito esta novela porque he entendido y he aprendido una parte de la historia que no conocía y que es también parte de mi propia historia», le dijeron a Padura sus compatriotas.

EFE

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