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‘Es el momento indicado para que los gobiernos inviertan en turismo’

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Ni la crisis financiera del 2008 ni los ataques terroristas del 9/11 afectaron tanto al turismo como lo está haciendo hoy la crisis sanitaria causada por la covid-19. En el más devastador de los escenarios podría acabar con 197 millones de empleos que ofrece este sector en el mundo.

“Es la peor crisis que le ha tocado a nuestra generación y creo que a varias anteriores”, dice Gloria Guevara Manzo, presidenta del Consejo Mundial del Turismo (WTTC, por su sigla en inglés), entidad que representa al sector privado mundial de viajes y ha evaluado las consecuencias de la pandemia en términos de empleos y pérdida de ingresos.

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El cierre temporal de fronteras, de aeropuertos y de hoteles es la pesadilla cristalizada de un sector que se quedó sin su principal motor: los turistas. Y, de acuerdo con una investigación hecha por el WTTC y Oxford Economics, las consecuencias no son menores.

Tres posibilidades

El estudio evaluó tres escenarios posibles del impacto que tendría la pandemia en el sector. Para ello tuvo en cuenta si las restricciones de viaje se prolongan (es decir, si las fronteras se abren o no a los viajeros y si medidas como la cuarentena obligatoria se hacen válidas) y si los gobiernos apoyan con medidas especiales al sector.

Aunque ninguno de los escenarios es favorable, el peor pone en peligro 197,5 millones de empleos. La imagen es apocalíptica: las restricciones siguen hasta finales del año y el sector no recibe los apoyos requeridos para su reactivación. Sin viajes hasta el 2021, sin inversiones ni líneas de crédito especiales para el sector, la pérdida de dinero estimada es de 5.543 millones de dólares en el PIB global. Además, el número de visitantes mundiales se reduce en 73 por ciento para llegadas internacionales.

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Londres podría ser un ejemplo de las medidas restrictivas que menciona la investigación. “Allí se elimina el encierro, pero existe la cuarentena de 14 días para visitantes extranjeros –explica Guevara Manzo–. Se va a abrir el turismo, pero, con la cuarentena y con las travel warnings, le están diciendo a la gente que no es bienvenida. ¿Quién va a visitar un lugar para encerrarse dos semanas en un hotel? Con este tipo de medidas, aunque se abra el turismo, no importa”.

El segundo escenario evaluó el impacto de la crisis si las restricciones disminuyen a partir del verano europeo (es decir, este mes) para viajes nacionales; entre julio y agosto, para viajes de media distancia y desde septiembre, para larga distancia.

En este caso, 121,1 millones de empleos podrían eliminarse en el sector global de viajes y turismo, con una pérdida de 3.435 millones en el PIB mundial. El número de visitantes globales se reduciría 53 por ciento para las llegadas internacionales y 34 por ciento para las llegadas nacionales.

“Para poner un ejemplo, el caso de Europa, que está entrando en la época más alta de todo el año, cuando más gente los visita. Esta es la región más grande del mundo turísticamente hablando. Si los países retrasaban la apertura para el final del verano, eso tendría un impacto devastador porque la temporada más alta es en septiembre”, explica Guevara.

El último escenario, aunque es el más deseable, no arroja cifras positivas. Si existen los apoyos requeridos y las restricciones comienzan a disminuir a partir de julio –siempre y cuando los niveles de contagio se tengan controlados para viajes cortos y regionales– para recorridos de media distancia y desde agosto para larga distancia, el estudio destaca que podrían desaparecer 98,2 millones de empleos, con una pérdida de 2.686 millones en el PIB mundial. El número de visitantes mundiales se reduciría 41 por ciento para llegadas internacionales y 26 por ciento para las llegadas nacionales.

“Esperamos que se mantenga el escenario de los 100 millones, que no crezca, y por eso estamos hablando con muchos gobiernos para no llegar ahí. Es importante que de forma responsable lo comuniquemos para que tengan idea de cuánto puede crecer todavía el impacto. La gente cree que lo que hemos publicado es lo peor, y no es así. Puede ser peor”, dice Guevara Manzo.

Para América Latina, las expectativas son diferentes en términos de tiempo. “Nuestra estimación de apertura no es al mismo tiempo que Europa. Será más adelante, pues empezaron después”, dice Guevara.

Sin embargo, agrega que “hay que tener cuidado porque muchos países en la región están diciendo que estarán cerrados hasta septiembre, lo cual creemos que es extremo”. No activar vuelos y cerrar las fronteras implica “acabar con su turismo. Es muy importante ir monitoreando el tema médico, pero llevarlo de la mano con el turístico”.

Las recomendaciones

Teniendo en cuenta ese panorama, el WTTC resaltó la importancia del apoyo del sector público a la recuperación de la actividad turística. También formuló cuatro recomendaciones para evitar efectos aún más negativos.

Se aconseja, en primer lugar, eliminar cualquier medida de cuarentena para viajeros y reemplazarlas con corredores aéreos, entre países con circunstancias similares, para estimular el sector.

En segundo lugar, la bioseguridad es un tema inaplazable. Se necesita, según el WTTC, una unificación de medidas entre los países para garantizar la seguridad de los viajeros.

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Después del 9/11 costó mucho trabajo recuperar la confianza de los viajeros “porque no tuvimos una coordinación. El sector público y los gobiernos impusieron sus protocolos de seguridad de forma independiente, sin la contribución del sector privado y sin una coordinación entre países”.

Casi dos décadas después de aquella tragedia, los viajeros que hoy pasan por los aeropuertos están sometidos a controles desiguales. Mientras que en algunos lugares les hacen quitar los zapatos, en otros les quitan los líquidos y, unos más, revisan dispositivos. Esto causa incertidumbre y ansiedad.

“Es un error. Por eso, desde el WTTC lanzamos unos protocolos, que tienen una estampa de viaje seguro”, agrega Guevara. En el futuro cercano, los viajeros pueden tener una experiencia homogénea, bien sea que estén en un avión en Nueva York, Londres o Bogotá. “Estos protocolos son fundamentales para recuperar la confianza del viajero. Ese es el punto número uno de cosas que aprendimos en el pasado”, dice.

En ese mismo sentido, la tercera recomendación del informe es la implementación de una prueba rápida y una estrategia de rastreo para ayudar a contener la propagación del virus, al tiempo que permite a las personas viajar de manera responsable en su país y el extranjero.

“No podemos esperar que exista una vacuna para poder viajar”, dice Guevara Manzo. La experta asegura que con el Sars o el ébola no existió esta necesidad. En esos casos, dice, fue posible aislar a los enfermos. Ahora, si bien es cierto que este virus es diferente y que un 80 por ciento de contagiados son asintomáticos, lo que necesita el sector es agregar al viaje un componente de salud: contact testing tracing (rastreo de prueba de contacto), concluye.

No podemos esperar que exista una vacuna para poder viajar

“Todos los expertos, empezando por el secretario de la OMS, dicen testing, testing, testing (…). Necesitamos hacer pruebas para aislar a los infectados. Nosotros recomendamos a las naciones que hagan pruebas a la llegada o a la salida, en algún momento dentro de la experiencia”, agrega.

Por ejemplo, cuando el viajero aterrice, se le hace una prueba. Si es positiva, se pone en cuarentena durante 15 días. Si es negativa, se le entrega una app para hacer el rastreo. “Si hacemos pruebas y aislamos a los enfermos, si implementamos los protocolos de salud, sanidad de higiene y tenemos esta coordinación, nos podremos recuperar más rápido”, explica.

La última directiva es mantener una colaboración mayor y continuada entre sectores público y privado para garantizar un enfoque global coordinado de la crisis.
Guevara lo explica también con una lección del pasado. Después de la crisis financiera del 2008, el turismo se recuperó rápidamente gracias a la creación de la plataforma G20, que permitió coordinación entre países y el sector privado.

“Esta plataforma no solo ayudó a los 20, sino a todo el mundo, porque se dio de forma organizada y nos recuperamos en promedio en 18 meses en turismo a nivel mundial. Por eso, ahora hablamos de la importancia de hacer esto de forma coordinada a nivel regional, a nivel de países”, dice.

La coordinación pasa por aspectos políticos, turísticos y médicos. Se necesita, según Guevara, “voluntad política, pero también que hayan controlado el virus”.

Colombia, en particular

El país necesita una inversión en este momento, dice Guevara, y parafrasea al expresidente Barack Obama, quien asegura que no es momento de ahorrar sino de invertir.

“Es el momento adecuado para que los gobiernos inviertan en infraestructura, en proyectos para el turismo, para dar un movimiento más rápido dentro de la economía –explica–. Hay que pedir prestado porque las tasas están muy bajas, pero asegurarse de que se pide prestado para invertir en proyectos que benefician el turismo, que den crecimiento, que haya un flujo de dinero y que esto permita hacer más rápido la recuperación. Esa sería una recomendación para Colombia”.

Y la otra es seguir apoyando al sector, pero convertirlo en una prioridad nacional.
“Colombia es un país inigualable. Tiene activos impresionantes. Es importante que sigan trabajando de la mano el sector público y el privado, pero que lo lleven al siguiente nivel: que lo hagan una prioridad nacional. Hay que apostar fuerte por el sector para aprovechar la crisis. Han venido haciendo muy bien las cosas, pero Colombia tiene la posibilidad de llevar esto a otro nivel”, concluye.

NATALIA NOGUERA – [email protected]
EL TIEMPO

Fuente de la Noticia

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