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Gerente de Hospital ganó meritocracia pero asumió y ejerció bajo presión y acoso laboral

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Eimy Camargo, asumiendo el cargo ante el Alcalde Rumenigge Monsalve, quien aparece con la Biblia en la mano.

La Gerente del Hospital Local de Malambo Santa María Magdalena, Eimy Luz Camargo Molina, se constituye en una nueva víctima de las sospechosas e indignantes prácticas político – administrativa en las que los funcionarios asumen bajo presión y luego ejercen los cargos bajo el más repudiable acoso laboral dirigido a que favorezcan intereses particulares de quienes manejan a sus anchas esos fortines.

En el caso se Eimy Camargo Molina, llegó a esa posición tras obtener el mayor puntaje en el proceso de meritocracia para seleccionar al Gerente del Hospital, para el período 2020.

Tras ello, mediante Decreto No. 113 del 31 de marzo de 2020 fue nombrada en el cargo.

Sin embargo, para Eimy Luz Camargo ese mismo día, paradójicamente, se convirtió en el inicio de un verdadero dolor de cabeza, reflejado en un permanente acoso laboral por parte del Alcalde de Malambo, Rumenigge Monsalvo Álvarez. 

En efecto, el mismo 31 de marzo, día de su posesión, “el Alcalde le dio instrucciones a la doctora Betsy Ballesteros, Secretaria de Talento Humano de la Alcaldía, que me hicieran firmar una carta de renuncia en blanco del cargo de Gerente de la ESE Hospital de Malambo, sin fecha cierta, la cual tienen en su poder”, según manifiesta Camargo Molina en una declaración espontánea bajo la gravedad del juramento y con fines extraprocesales, que rindió el 3 de abril de 2020 ante el Notario Primero (e) del Círculo de Soledad, Andrés Felipe Altamar Barrios.

En esa misma declaración señala que “el documento de renuncia en blanco lo firmé bajo presión e involuntariamente y sin ninguna motivación, lo que constituye un hecho en contra de mi autonomía personal y acoso laboral, y que si no accedía a firmar no me nombraba y tampoco me posesionaba, por esta única razón firmé la carta de renuncia en blanco sin fecha cierta”.

En la declaración también dejó constancia “que la carta de renuncia firmada en blanco y cualquier motivación que se describa no corresponde a mi voluntad real y además no se le tenga ningún valor, porque no representa mi voluntad espontánea y libre de querer renunciar al cargo que ejerzo como Gerente del Hospital local de Malambo, considerando que accedí al cargo mediante proceso meritocrático y mi voluntad y la de Dios es la de permanecer en mi cargo por el término que señala la Ley, que es de 4 años”.

En la práctica, tanto políticos como subalternos que ejercen altos cargos públicos, muchas veces acuden a estos mecanismos para mantener bajo presión a funcionarios con el fin de que actúen para favorecer sus intereses personales.

Si los funcionarios no acceden a los apetitos burocráticos o contractuales son obligados a renunciar de manera oficial o, como en el caso de la Gerente del Hospital de Malambo, Eimy Camargo Molina, “les hacen efectiva” el documento de dimisión en blanco que les hicieron firmar para poder posesionarse en el cargo.

La declaración de Eimy Camargo ante el Notario de Soledad.

Esta práctica parece ser la característica de quienes ejercen el poder político en el Municipio de Malambo.

En efecto, hay que recordar que el 11 de noviembre del año pasado la Procuraduría General de la Nación abrió investigación disciplinaria a 10 concejales de Malambo (2020-2023), por la presunta suscripción en una Notaría de un pacto para integrar las mayorías políticas en el recinto, y el aparente establecimiento de una millonaria cuota como medida de presión para evitar la deserción del acuerdo.

La medida cobija a los concejales Yesica Jassir Miranda, Milena Rodríguez Charris, María Castro Gutiérrez, Elver Espinosa Polo, Jhonis González Ortega, Yair de la Cruz Valera, David Fábregas Araujo, Alejandro Barrios de Alba, Gustavo Ladrón de Guevara y Jair González Tinoco.

En concreto, el propósito es determinar si los investigados firmaron en la Notaría 12 de Barranquilla el “Pacto por la solidaridad y el progreso de Malambo”, con el que aparentemente pretenderían constituirse en las mayorías políticas en la corporación para la toma de decisiones.

Más exactamente la investigación está dirigida a establecer si los concejales estarían cobrando 330 millones de pesos a uno de los cabildantes, quien también es investigado, por aparentemente retirarse del acuerdo, luego de firmar una letra de cambio en blanco que presuntamente se haría efectiva contra cualquiera que saliera del pacto.

¿Qué político está detrás de todo esto?

Una práctica felina de alto vuelo.

 

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