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Córdoba

Hasta Pronto, Buen Amigo

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Hasta Pronto, Buen Amigo

Este escrito no es para rendirle homenaje al padre, al hijo, al esposo, al hermano o al docente, es para rendirle homenaje póstumo al hombre. Ese hombre que hace más o menos 25 años llegó a Montería proveniente de Cuba, lleno de muchos conocimientos que quería, y necesitaba, compartir con los Cordobeses. Así lo hizo, hasta el punto de obtener la nacionalidad Colombiana, pero sin olvidar sus raíces Cubanas, hablaba mezclando el dialecto Cubano con el Dialecto Cordobés.

Vino a Montería con varios compatriotas suyos a trabajar con la Universidad de Córdoba. Entre ellos se destacan Juan Borroto, Adelaida Balbé, Óscar Paz, Nieves Cruz, Roberto Cepero, Aldo Hernández, Martha Olivera, Julián Lezcano, Luis Carmenate, Adolfo Toledo, Juanito Fernández, Carlos Alegre y Moisés Expósito, entre otros.

Entre otros. Gracias a la vinculación de mi papá, Gabriel Antonio De Oro Berrío, con la Universidad de Córdoba, este grupo de profesionales decía que la casa de mi papá era una pequeña Embajada Cubana en Colombia. A partir de ahí, empezaron a llegar más Cubanos a nuestra ciudad, entre los que se destacan Luis Pérez, Idalberto Pulido y Reynaldo Gonzáles.

Ana Palencia lo define como: “Un hombre con una dialéctica fenomenal, carismático, y muy amable. Cada vez que me lo encontraba por los pasillos de la Facultad, nos deteníamos para tirarnos flores mutuamente. Buen reinicio para el maestro Chinea. Sin lugar a dudas hizo valiosos aportes en su programa y en la Facultad de Educación”.

Mientras que, Angélica Barajas recuerda una anécdota cuando fue su profesor: “recuerdo que cuando me diste clase en la Universidad de Córdoba, nos reíamos de, cómo tu lengua Cubana, decías: “Contexto”. También lo define como Excepcional maestro, un profe muy generoso. Gracias Y adiós. Nos vemos.

Lorenna De Oro lo recuerda como: “Un gran hermano, noble, sincero, respetuoso, todo un caballero pero sobre todo un gran ser humano. Hasta pronto José Agustín Chinea, el señor te reciba con los brazos abiertos para disfrutar de su presencia”.

Siempre que se reunía con alguien quería escuchar la música de su Cuba por encima de cualquier otro tipo de música, era de los que pedía canciones a diestra y siniestra. También decía que no era muy buen bailarín, pero hacía el intento… ¡!!Se defendía bailando!!! La última vez que nos vimos, mi papá le recomendó un grupo Cubano llamado Cañambú, no sé si se habría acordado del nombre de la agrupación.

Era una persona muy respetuosa, que sabía con quien se jugaba y de qué manera podía hacerlo. Recuerdo el primero de enero de este año que nos visitó, trajo de todo para comer y tomar. Hizo las compras acompañado por mis padres. A la hora de pagar, mi papá le dice que coja el billete que le estaba dando para que completara el valor a pagar. José se voltea, y con su desparpajo habitual: “¡¡¡Tú eres marica!!! No vas a pagar nada porque yo te estoy invitando”, había confianza y hermandad entre mis padres y él, jamás se faltaron al respeto.

Un ser humano como él jamás volverá a pisar la faz de la tierra, deja una huella imborrable entre su familia Colombiana. Descansa en paz, buen amigo. Vivirás eternamente en nuestro corazón y buenos recuerdos. Por: Gabriel de Oro Páramo

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