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Los venezolanos recuerdan su propia crisis

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Los venezolanos recuerdan su propia crisis

Más de 20.000 venzolanos viven en Villavicencio, otros viven de un lado para otro dentro del propio país. Foto: Archivo Oscar Bernal

Un grupo de migrantes en Villavicencio revivió la tensión social que ha atravesado Venezuela en los últimos años. 

Según el DANE, la población residente en Villavicencio, que hace un año vivía en Venezuela, es de 4.123 personas; la población residente en Villavicencio, que hace 5 años vivía en Venezuela, es de 20.060 personas.

Su llegada a Colombia es producto de las crisis sociales que han generado tal  tensión que han impactado en la economía de ese país, sin que haya condiciones de vida dignas para quienes deciden ser emigrantes.

Periódico del Meta realizó el ejercicio de consultar a varios de quienes han llegado a Villavicencio para indagar si hay algo similar a las actuales circunstancias que vive nuestro país con lo que ocurrió en Venezuela.

“No permitan que a Colombia entre un gobierno socialista, ni comunista ni nada de ese tipo, no hay como la libertad y la democracia, aunque sí tiene sus pros y contras, no hay nada como sentirse libre, poder salir a la calle sin temor a que la misma guardia o policía atente contra la vida de alguien, eso es lo bonito, hay que defender la democracia hasta sus últimas consecuencias”.

Esas fueron las palabas de Alberto Amaris Rojas, ingeniero mecánico, de nacionalidad venezolana y radicado en Villavicencio hace 10 años. Alberto era ferviente seguidor de Hugo Rafael Chávez Frías; estuvo con él desde el 4 de febrero de 1992 cuando junto a miles de hombres dieron el golpe de Estado en Venezuela.

Afirma que apoyaba porque sus ideas eran buenas: “cuando empezaron a explicar los lineamientos del socialismo del siglo XXI, planteaban que el único ente generador de riqueza en el país sería el gobierno y nada podía estar en manos de privados. Uno de los lineamientos era la expropiación de la empresa privada, al cual yo me opuse y terminé enemistado con todos los altos jerarcas de la política venezolana”, indicó Amaris Rojas.

La rencilla que tuvieron empezó cuando el gobierno quería expropiar Sidor (complejo siderúrgico venezolano). Amaris no estaba de acuerdo y creía que Sidor generaba empleo para nuevos profesionales. “Por esa idea ellos decían que yo era capitalista, que yo pensaba como capitalista y desde ahí me los eché a todos de enemigos y no me dejaban participar en obras de mayor envergadura”.

Desde ahí el gobierno empezó a seguirlo, asegura, hasta que le expropiaron la empresa: “ellos me llevaron a la ruina, perdí todo lo que tenía, mi casa, carro, equipos de soldadura, perdí todo”.

Amaris considera que los problemas en su país empezaron cuando crearon cooperativas para darles dinero a las personas: “ellos regalaban dinero a diestra y siniestra, no les hacían control”.

Por su parte Alejandra Mayor, una estilista que llegó proveniente de Trujillo (Venezuela) hace tres años a Villavicencio, dice que su condición social mejoró cuando llegó el chavismo al poder porque había posibilidades de estudiar gratis en universidades públicas y de tener medicina sin tener que pagar nada.

“Todos eran médicos cubanos, uno no veía a ningún venezolano por allá en el barrio donde vivíamos, pero todos nos volvimos chavistas porque el cambio se vio. Con los subsidios nos comprábamos ropa nueva, neveras, la comida en los Supermercado Bolivarianos era baratísima porque el gobierno la subsidiaba”, dice Alejandra.

Ella considera que las tensiones en las protestas de las calles se empezaron a degradar “cuando los círculos bolivarianos empezaron a funcionar porque como dicen ustedes los colombianos, eran los sapos que señalaban a los que no estaban de frente con la revolución. Después, en cualquier protesta a la que iban aprovechaban y le disparaban a ese que habían señalado”.

Ramón Gonzalo Álvarez Castro, Licenciado en Administración Industrial expresó que se vino de Venezuela porque la situación allá era muy compleja y no se pudo adaptar a ese medio de vida, pero ve con tristeza que sus compatriotas se están adaptando a este medio.

“La gente compró la idea a Chávez de que era un amante de la democracia y que nunca haría nada contra las empresas, por eso yo considero a Hugo Rafael Chávez Frías como un encantador de serpientes, que sabía las palabras que el pueblo quería oír. Lo peor de todo fue cuando empezó a comprar conciencias, a las Fuerzas Armadas, los tribunales, el concejo electoral, compró todas las instituciones”, recuerda Álvarez Castro.

Al comprar las instituciones, agregó Castro, empezó el chavismo a pregonar en todo el mundo que no había ningún país con tantas elecciones como Venezuela: “eso es verdad, hicieron infinidad de elecciones, pero todas dominadas por el concejo electoral el cual le rendía pleitesías a Chávez. La señora Tibisay Lucena Ramírez, que fue una de las presidentes de ese concejo, decía quién había ganado; no permitía hacer auditoría”.

Ramón indicó que cuando Chávez llegó al poder Venezuela producía tres millones 200.000 barriles de petróleo diarios, “ahora no produce ni siquiera 750.000 barriles. La industria petrolera se manejaba con 22.000 personas ahora hay más de 100.000 contratistas que no entienden nada de la industria y se lo envían a Cuba, Rusia y China sin verse las ganancias”.

“Lo que ustedes viven es igualito a como empezó Venezuela, un país dividido, todos nos acusábamos entre nosotros, la diferencia es que Hugo Rafael quedó libre en un indulto presidencial y subió al poder legítimamente en unas elecciones. Ya lo que pasó con el país es otra historia.  Aquí quieren cambiar de gobierno ya. Otra diferencia es que no teníamos guerrilla, aquí sí”, puntualizó Alejandra Mayor.

Ninguna crisis es igual a otra

Colombia y Venezuela coinciden en que las protestas y las tensiones sociales han surgido del inconformismo popular por políticas erráticas a lo largo de varias décadas. En ambos países las denuncias por las violaciones a los derechos humanos abundan.

En Venezuela las protestas en los últimos años se han dado porque el modelo económico fracasó y ahora piden dar un giro con un chavismo por fuera del poder, pero que domina las principales ramas del Gobierno; mientras que en Colombia se piden reformas sociales de fondo para que se tenga un Estado más equitativo.

“Más que una transformación socialista (o desarrollista), la economía venezolana vivió una masiva transferencia de renta hacia el capital importador y hacia una casta burocrático-militar que vive a costa de las arcas públicas mediante la sobrevaluación del bolívar y las importaciones fraudulentas para captar divisas a precios preferenciales. El proceso bolivariano ha sido más bien una variante del rentismo petrolero que ya se había registrado durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez (1974-1979). Antes que a las revoluciones socialistas clásicas, el proyecto bolivariano se parece a un nacional-populismo militarista”, dice el analista Manuel Sutherland en su ensayo ‘La ruina de Venezuela no se debe al socialismo ni a la revolución’.

Por su parte, la crisis de Colombia no tiene precedentes y se da luego de unos acuerdos de paz que se supondría aliviarían las tensiones pero que el país rechazó por tener supuestas bondades hacia los comandantes guerrilleros. Gobierno y oposición se acusan mutuamente de seguir en la guerra con grupos armados, unos, y de no cumplir lo firmado con las Farc, los otros.

Yo tengo 74 años y le digo que nunca vi una élite política tan incapaz de llegar a resoluciones», le dijo a BBC Mundo el historiador Carlos Caballero Argáez.

Aquí las protestas no tienen en ninguna parte un liderazgo claro, pero han sido sostenidas en casi todo el país. En un año estaremos en elecciones y serpa determinante llegar a ellas sin climas de violencia y con acuerdos sociales.

“Yo les digo a los colombianos que reaccionen, que amen a su país y tomen la decisión de votar por el menos malo, ver cuál es el candidato que menos daño le haga el país”, dijo Ramón Álvarez, venezolano en Villavicencio.

 

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