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Se busca dueño de un cuadro de Rousseau robado por los nazis

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Después de 76 años de exilio en Alemania, un pequeño cuadro de Nicolas Rousseau robado en Francia bajo la ocupación nazi se expone el Centro Mundial de la Paz de Verdun (este), con la esperanza de encontrar a sus legítimos propietarios o derechohabientes.

Desde hace unos diez días, el óleo sobre lienzo del pintor francés alumno de la Escuela de Barbizon está colgado en el vestíbulo del Centro Mundial de la Paz, las Libertades y los Derechos Humanos, que recorren cada año 60.000 visitantes.

«Si reconoce el paisaje o dispone de alguna información sobre este cuadro, le agradecemos informarlo», está escrito al lado de la pintura, que representa a una persona sentada a orillas de un río entre grandes árboles, un pueblo a lo lejos bajo un cielo nublado.

(En fotos: obras de arte que representan la pandemia del coronavirus)

«Queríamos que fuera accesible a los visitantes inmediatamente cuando entraban y gratuitamente», explica el director del establecimiento, Philippe Hansch, que fue a recoger la obra a principios de agosto a Berlín.

«Hay orgullo y emoción, mucha felicidad, pero también una responsabilidad», confesó. Más que su valor comercial, el pequeño lienzo sin título de Nicolas Rousseau, pintado en el siglo XIX y estimado entre 3.000 y 5.000 euros (3.500 y 5.900 dólares), tiene «un valor histórico inestimable», subrayó.

«El cuadro es un gran símbolo de la amistad franco-alemana y permite contar la historia de la Segunda Guerra Mundial con una mirada nueva del lado francés y del lado alemán», comentó el director.

En la primavera de 1944, Alfred Forner, suboficial de la Luftwaffe (Fuerza Aérea), estacionado en Francia, en algún lugar entre Normandía y Saint-Omer (Pas-de-Calais), fue encargado de llevar un cuadro a Berlín durante un permiso. Cuando el suboficial se presenta en la dirección indicada, el edificio estaba en ruinas.

«De manera pragmática, vuelve a su casa, deja el cuadro allí y regresa al frente», explicó Hansch. Murió en combate unos meses más tarde, en el verano de 1944.

El pequeño cuadro -38 x 55 cm- permanece colgado en el salón familiar de Berlín durante 75 años.

Un gesto valiente

En enero de 2019, el hijo de Alfred, Peter Forner, contacta a la Embajada de Francia en Berlín: desea devolver el cuadro y, sobre todo, encontrar a sus propietarios. «Peter Forner tuvo un accidente de salud hace cuatro o cinco años con una larga estadía en el hospital.

Hizo una lista de cosas por hacer y entre las primeras era devolver el cuadro», cuenta Julien Acquatella, de la Comisión para la Indemnización de las Víctimas de Expoliación (CIVS) en Berlín. La mayoría de esas víctimas son familias judías.

«Fue un gesto muy valiente y un acto natural para él: este cuadro no pertenecía a su familia. Era algo que debía pesar sobre su conciencia», añadió Acquatella.

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La CIVS y la Misión de Investigación y Restitución de los bienes culturales expoliados entre 1933 y 1945, que depende del Ministerio francés de Cultura, buscan desde entonces, pero en vano, identificar a los propietarios o derechohabientes del paisaje bucólico.

«Es un caso muy difícil porque el cuadro no es de gran valor, por lo no está necesariamente catalogado. Es un campo de búsqueda vasto», anotó Acquatella, quien no obstante no pierde la esperanza.

La exposición del cuadro, «un dispositivo inédito», según él, pretende identificar a los propietarios, al mismo tiempo que se cumple la última voluntad de Forner, fallecido en mayo pasado a los 80 años: presentar la obra en un lugar que encarna la paz y la amistad franco-alemana para que se convierta en un objeto de pedagogía.

En octubre se organizará una ceremonia oficial de restitución en el Centro Mundial de la Paz, instalado en un antiguo palacio episcopal. La obra se unirá luego a una exposición sobre el final de la Segunda Guerra Mundial, programada para finales de año.

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