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Bogotá

Tatiana, una enamorada de la ciencia

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Tatiana, una enamorada de la ciencia

Un proyecto de investigación escolar sobre el borugo, un pequeño roedor de los páramos colombianos, fue la puerta de entrada de Tatiana Rodríguez Bernal para enamorarse de las ciencias naturales.

Esta joven de 17 años, quien en medio de la pandemia se graduó del colegio Mariano Ospina Pérez, en el municipio de Guasca, nos contó sobre
cómo cambió su vida gracias a Bipaf, uno de los cerca de 100 proyectos científicos escolares que se gestionan a través del proyecto ‘Ondas’ del
ministerio de Ciencia y Tecnología.

¿Por qué hacer una investigación del borugo?

“Todo empezó desde la curiosidad, en las clases de biología de mi colegio, por medio del Prae (Proyectos ambientales escolares) generamos un plan de conservación del ecosistema de páramo y su fauna. A partir de ahí empezamos a investigar al borugo, que es una especie amenazada por la cacería ilegal y por el gran deterioro de su hábitat”.

Para poder hacer toda esa investigación de este escurridizo animalito, se
ubicaron cámaras de fototrampeo en el páramo, un aporte que recibieron
del programa ‘Ondas’ y la alcaldía de Guasca a través de su secretaría de desarrollo social, económico y ambiental.

¿Quiénes participan en esta investigación?

“En el proyecto participan 22 integrantes, entre profesores y coinvestigadores de grado sexto y séptimo hasta once, que tienen de 12 a 17 años, además tenemos dos asesoras científicas de ‘Ondas’: Johana Villamarín y Paola Celi con quienes se organizan las actividades y se socializan los resultados en ferias científicas”.

¿Y ahora qué viene para Bipaf?

“No creo que pueda seguir vinculada, sin embargo espero continuar
activamente como exestudiante coinvestigadora; ha dejado una gran experiencia, me ha ayudado a superarme como persona y a construir sueños y metas.

Ahora quiero estudiar biología en la Universidad Nacional o la ingeniería ambiental en la Universidad Distrital”.

¿Qué aprendizaje recoge de esta experiencia?

“Aprendí a superarme como persona y a construir sueños y metas que se consiguen con mucho trabajo y dedicación. Además, me ayudó a crear estrategias para investigar impactos ambientales que se han visto
en la actualidad.

También tengo un hermanito de 11 años en el mismo colegio quien se decidió a continuar el proceso de investigación”.

Un roedor especial

Este pequeño roedor se encuentra en Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú; mide entre 30 y 60 centímetros, y tiene un pelaje grueso, color marrón o gris.

Para evitar a sus depredadores, generalmente se mueve de noche en los páramos, donde las temperaturas son de 2 a 8 grados, por lo que para su investigación se usan cámaras de fototrampeo(foto).

Aprendizaje práctico

Gracias a los conocimientos obtenidos en su investigación, los estudiantes del grupo Bipaf han participado en ferias científicas a nivel regional; recientemente participaron del Quinto Congreso Nacional de Macroecología en el que hablaron de la importancia de la conservación de este gran roedor andino que ayuda al crecimiento de los bosques de páramo, que es la fábrica natural de agua.

Este y otros proyectos son impulsados por en MinCiencia y universidades como la Uniagustiniana, que están suscritas al programa ‘Ondas’.

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