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Guajira

La otra cara de un patrullero con niños de su etnia, previo a un plantón universitario

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El patrullero Herson Bolívar, le da de comer a los niños que encuentra a su paso.

El patrullero Herson Bolívar, le da de comer a los niños que encuentra a su paso.

Por: Wilfrido E. Solano

En medio de la tensión que se vive a nivel nacional, por el detonante contenido de la reforma tributaria presentada al congreso por el presidente Iván Duque; las actividades de la Policía de orden público y el Escuadrón especializado antidisturbios esmad, son prácticamente sin tregua por la seguidilla de marchas de los gremios que protestan por la criticada política pública nacional referente a la salud, canasta familiar, educación y Seguridad Ciudadana.

Comenta el patrullero Herson Bolívar, adscrito al comando de Policía de Hatonuevo, que ese tenso clima mantiene a cada agente en alta tensión; porque tienen que prestar apoyo en los municipios o lugares donde les asignen.

Igualmente, debe cumplir con su labor en la de proteger el bien común y además, salvaguardar la vida de las personas.
Igualmente, debe cumplir con su labor en la de proteger el bien común y además, salvaguardar la vida de las personas.

Para cuidar también que las expresiones de inconformismo ciudadano y de los gremios, se realicen en el marco del respeto y la Constitución.

Afirma también que ha estado en más de una docena de marchas y le ha tocado sofocar los conatos de disturbios que se han querido presentar en unas tres de esas marchas, sobre todo, en las cabeceras municipales. 

Dijo que no son muchos los años de servicio que lleva en la institución Armada, sin embargo, cada vez se enamora más de su rol en ella; como es el caso de tenderle la mano y el auxilio a personas civiles sin condicionamiento de edad, color o credo.

Igualmente, debe cumplir con su labor en la de proteger el bien común y además, salvaguardar la vida de las personas.Esa realidad la evidencia el patrullero Bolívar con varios niños wayuu, algunos venidos del municipio de Manaure y que han encontrado asilo en la antigua pista de la aeronáutica civil; la cual ha sido invadida por decenas de familias vulnerables de origen venezolano y también colombianos retornados.

El noble agente de la Policía le repartió panes y gaseosas a varios niños antes de acudir a una marcha que partiría del sector denominado Las mulas, dónde normalmente convergen las vías de Riohacha y Valledupar. Al preguntarle por la filantropía de su gesto para con los niños, nos dijo que sus caras mustias y sus vestidos rasgados le rememoran la pobreza del hogar de dónde viene.

Finalmente al preguntarle que si pensaba que esos cuadros sociales de la mendicidad era producto de los malos gobiernos, nos dijo que no tenía autorización hablar de ese tema y que además preferiría callar, y luego se ajustó sus aperos y partió a cumplir su otro compromiso.

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